NURIA DE ANDRÉS DE NUEVO EN YAGO SCHOOL

Nuria de Andrés en el colegio privado Yago School“Nuestro Proyecto Educativo Personal es su mejor Herencia”

El pasado lunes 6 de marzo tuvo lugar la segunda sesión de nuestra Escuela de Padres destinada a padres con niños en Nursery, Infant y Primer ciclo de Primaria. En esta ocasión el tema abordado con maestría y práctica por la asesora familiar Nuria de Andrés fue “Nuestro Proyecto Educativo Personal es su mejor Herencia”.

A continuación os ofrecemos a modo de resumen las claves que Nuria de Andrés nos ofreció para conformar un buen Proyecto Educativo Personal.

La educación de nuestros hijos es un trabajo constante, perseverante y ha de ser coherente. Los padres educamos 365 días al año y, como dice el refrán, al César lo que es del César… Los padres somos los responsables y primeros educadores de nuestros hijos y la familia es el lugar natural para que un niño crezca. El Colegio es la red de apoyo que puede colaborar si hay previamente un buen trabajo de educación familiar.

 

La educación es una ciencia y un arte:

 “La educación es una ciencia” la aprendo leyendo libros de educación, escuchando charlas, en tutorías… en definitiva estudiando.

 “La educación es un arte”. Y por ello tengo que trabajarla con mi hijo en casa. Ello implica que sepamos adaptarnos a las mil y una situaciones que nos encontramos en el día a día y aprendamos a adaptarnos a ellas para poder sobrellevarlas.

 

¿Qué es un Proyecto Educativo Personal?

Un proyecto educativo personal es lo esencial, lo intocable de la persona. Lo accesorio no es esencial. Por ejemplo, en el deporte da igual si uno hace fútbol o baloncesto. Lo esencial es el deporte y lo accesorio es el medio o la forma de hacerlo. Por esto, podemos decir que mi proyecto educativo personal es “mi hoja de ruta”, mi guía en la educación personal que es distinta para cada hijo, porque cada uno es distinto y a cada uno se le da lo que necesita.

Con un P.E. Personal sabemos a dónde vamos, qué queremos, qué esperamos de cada uno y los medios para conseguirlo a través del proyecto.

Con el proyecto Educativo de sus padres, los hijos el día de mañana harán el suyo propio.

El proyecto Educativo debe contemplar a la persona completa: cuerpo, inteligencia y voluntad, y luego lo accesorio.  Debo tener en cuenta la edad, los periodos sensitivos en los que se encuentra y aprovechar los primeros años de vida (desde la concepción del ser humano hasta los 8 años aprox.)

Cuanto antes se empiece mejor, porque cuanto más tarde se empiece más trabajo cuesta aunque hasta el último minuto se puede cambiar.

 

Una buena etapa de Infantil es el timón del barco. Es el periodo en el que se sientan las bases para poder recoger frutos en la etapa de Primaria y Secundaria.

 “Más vale llegar un año antes que un día después” Fernando Corominas

 

¿Qué supone tener un Proyecto Educativo Personal?

Supone plantearse ciertas preguntas a nivel familiar:

P: ¿Qué quiero de mis hijos el día de mañana?

R: Fundamentalmente que sean felices.

 

P: ¿Qué necesito imponer para conseguir que mis hijos sean felices el día de mañana? ¿Qué quiero conseguir de ellos?

R: Programar objetivos a corto plazo.

 

P: ¿Qué objetivos me marco para trabajar? ¿Qué ideales, valores, aficiones quiero que tenga?

R: Hay q empezar por lo básico. Deben ser objetivos adecuados a la edad de cada niño. (Esto es muy importante que lo tengamos claro y escrito, así no nos perderemos.)

 

P: ¿Qué medios voy a emplear para conseguir los objetivos propuestos?

R: Por ejemplo, podría ser:

  • Proponerme recoger a mi hijo de la extraescolar y dialogar con él sobre los temas que quiero inculcar hasta llegar a casa.
  • Aprovechar la cena para dialogar en familia y poner en común las cosas que hemos aprendido y por las que estamos orgullosas de nuestro día.
  • Apagar la tele durante las comidas.

Ya sabemos que para que un acto se convierta en hábito necesitamos unos 20 días de trabajo diario y constante, en definitiva rutinario. Os proponemos a continuación qué aspectos debemos tener en cuenta para desarrollar el proyecto personal en las diferentes etapas:

Periodos sensitivos Yago School

  1. Proyecto personal de Infantil

Inteligencia: memoria, idiomas, atención y concentración.

Cuerpo: atención temprana, natación, equilibrio.

Voluntad: obediencia, autonomía, orden, laboriosidad, sinceridad.

Afectividad: inteligencia emocional, autoestima y frustración.

Creencias religiosas, si las tiene.

 

Obediencia, autonomía, laboriosidad, sinceridad… Todos estos periodos sensitivos empiezan en la etapa infantil y acaban con 7-8 años.

 

  1. Proyecto personal de Primaria

Inteligencia: memoria, idiomas, atención y concentración.

Cuerpo: atención temprana, natación, equilibrio.

Voluntad: obediencia, orden, laboriosidad, sinceridad, responsabilidad, reciedumbre, voluntad.

Afectividad: inteligencia emocional, autoestima y frustración.

Creencias religiosas, si las tiene.

 

Periodos Sensitivos

Los periodos sensitivos son espacios de tiempo en los que hay mayor predisposición al aprendizaje de una acción determinada.

Suceden una sola vez y desaparecen al llegar a la edad adulta. Existen en todos los seres vivos, pero nos diferenciamos de los animales por la voluntad. Por tanto, debemos educar esa voluntad desde edades tempranas y darles cierta libertad con responsabilidad como por ejemplo que puedan salir solos a comprar el pan.

El trabajo educativo tiene que ser perseverante y coherente. Un padre tiene autoridad porque es coherente. Por otro lado, el tiempo compartido en familia es de vital importancia para el desarrollo de los niños.

EL QUE NO TIENE PROYECTO EDUCATIVO NO TIENE OBJETIVOS NI METAS.

 

Valores positivos a inculcar desde edades tempranas:

Orden:

El objetivo es que tenga la cabeza ordenada; el medio para llegar a conseguirlo es empezar con una sola cosa y progresivamente marcarle más objetivos. Empiezo por las zapatillas y poco a poco voy añadiendo más cosas: llevar el dodotis a la basura, colgar los abrigos, recoger el baño después de la ducha…

Debemos favorecer también ambientes ordenados y el establecimiento de rutinas en una secuencia de actos: Llego a casa, dejo la mochila, meriendo, hago los deberes, parque, ducha, cena y a la cama.

 

Obediencia:

Cuando un padre que tiene autoridad su hijo obedece. La autoridad hay que trabajarla. El niño no es nuestro enemigo, debemos tenerlo a nuestro lado; los padres han de poner normas claras y concisas (2, no más) y cumplirlas para ganarse el respeto de los hijos.

Asimismo es conveniente utilizar las nuevas pedagogías y alabar lo que hace bien. Hay que saber premiar y castigar. Hacer teatro y distraerle cuando no quiere algo, en definitiva, enseñarle. Para ello, se debe ser contundente y coherente en el modo de hablar: “El NO es NO” y si no hace caso hay una consecuencia detrás. Eso sí, no se pueden levantar los castigos y éstos deben ser adecuados al hecho y la edad. Los niños deben entender que son responsables de sus actos: ellos deciden y aciertan o se equivocan.  Si aciertan les damos muestras de cariño y se lo valoramos y si deciden mal castigamos 1 minuto por año que tenga el niño.

 

Autonomía:

Desde los 18 meses podemos comenzar a trabajar la autonomía porque es entonces cuando comienza este periodo sensitivo. Se trabaja con el objetivo de que el niño crezca fuerte (emocionalmente hablando) y feliz. Por esto, debemos dejarle hacer cosas por si solos para que ese niño compruebe que puede hacerlo y así dirá “yo puedo” afianzando también su autoestima. Cuanto más practique el niño, más  conseguirá.

Empezaremos a educar en autonomía con cosas básicas como:

  • Ponerse y quitarse la ropa.
  • Guardar sus juguetes.
  • Hacerse su mochila.
  • Bañarse solo. (Luego el adulto le repasa)
  • Prepararse el desayuno.

Si hacemos estas tareas por ellos vamos frenando o deteniendo su desarrollo.

 

Autoestima:

Podemos trabajar la autoestima alabando de forma positiva sus logros: “Sabía que podías hacerlo”, “qué bien lo haces”.

Por otro lado, nunca hay que dejar de decir lo que se hace mal, sino por el contrario, dejarlo claro pero añadiéndole un enfoque positivo: “Esta vez no te ha salido bien, pero seguro que la próxima está mucho mejor”.  Como objetivo, podemos alabarle dos cosas que haga bien a diario como refuerzo positivo.

 

Encargos:

Los niños son muy capaces de trabajar autónomamente y desde muy pequeños debemos ponerle un deber, encargo o responsabilidad. “Encargado de poner la mesa, de preparar el desayuno, de regar las plantas…”

La labor educadora de los padres requiere de mucha constancia y paciencia. Cada encargo lleva asociado la generación de un valor positivo:

  1. Al hacer los deberes, se educa en responsabilidad.
  2. Al comerse toda la comida, se educa en fortaleza.
  3. Al recoger los juguetes, se educa en orden.

La educación requiere de coherencia (somos los modelos de nuestros hijos), tiempo (debemos trabajar cada valor o encargo durante al menos 1 mes para que se convierta en hábito), cariño, perseverancia, saber qué está bien y qué está mal, qué le hace bien o mal. Nuestro Proyecto Educativo Personal requiere de todas estas consideraciones siempre con una base de alegría. Es primordial para el educador trabajar desde la felicidad para poder transmitirles nuestro amor.

 

 

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