10 pautas para educar

10 pautas para educar a tus hijos

La mayoría de los padres consideran que educar es una tarea difícil y no les falta razón.  El comportamiento de los hijos exige perseverancia y unas técnicas básicas de disciplina y sobre todo mucha ilusión e implicación por parte de los educandos,por eso es importante que tengáis pautas para educar a los más pequeños.

¿Os animáis a seguir estas diez pautas para educar a vuestros hijos? 

1º Volumen y tono en las conversaciones: Conseguir que te hagan caso no es cuestión de hablar alto. El poder está más en lo que se dice, en las consecuencias que conllevará no hacerlo a la primera, en la coherencia y en ser muy disciplinado con las rutinas. Si quieres que tus hijos te respeten, empieza por respetarles a ellos. Nadie quiere obedecer a alguien que no se muestra seguro y relajado.

2º No des órdenes contradictorias: Si le dices a tu hijo que se duche, que recoja su cuarto y que se siente a la mesa, sin indicarle el orden, igual lo bloqueas. Dile lo primero que tiene que hacer, y cuando haya acabado, lo segundo. Si tu hijo tiene edad para memorizar varias órdenes, enuméraselas, dile cuál es tu prioridad. No esperes a que él la sepa, porque tiene las suyas propias.

3º Imaginación: Haz un concurso por semana para que jueguen “a hacer lo que deben”; puede ser sobre cualquier comportamiento a corregir. Los domingos lo puede anunciar: “A partir de mañana, se celebra el fantástico concurso de ‘Quién tiene la dentadura de caballo más limpia’. Las bases son estas: limpiarse los dientes tres veces al día y pasar revista. Las puntuaciones de papá y mamá se sumarán, y el viernes anunciaremos ganador”. Si quieres que los niños se lo tomen en serio, haz lo mismo. Y ten paciencia, hasta que se convierta en rutina, necesitamos tiempo. El juego genera un ambiente relajado en el que apetece más aprender y obedecer.

4º No quieras modificar en tu hijo todo lo que te molesta de una vez: Si te pasas el día diciéndole lo que hace mal, terminará por cargarse su autoestima. Elije una conducta a modificar y céntrate en ella siguiendo las pautas de este artículo. Cuando lo consiga, sigue con otra.

5º Cuando corrijas o muestres tu enfado con ellos, no los ningunees, ni los ridiculices, no hagas juicios de valor: Si lo haces, terminarán por comportarse conforme a las expectativas que has puesto en ellos y les afectará a la autoestima. Es mejor decir: “No me gusta ver tu cuarto desordenado; por favor, guarda los juguetes en las cajas”, a decirles: “Eres un desordenado, qué horror de dormitorio”. No consigas que se cumpla la profecía: Si les transmites que no confías y que no esperas nada de ellos, puede que algún día se cumpla.

6º Se constante: Aquello muy importante, basta con que lo argumentes una sola vez, no busques más razonamientos porque tu hijo no los necesita. Simplemente busca ganar tiempo para no hacer lo que debe. Dile: “Esto no es negociable; cuanto antes empieces, antes podrás disfrutar de lo que más te gusta”. Negocia lo que sea negociable y no te sientas precedente con lo que no lo es.

7º Paciencia y calma: Las personas que transmiten con paciencia son más creíbles y generan un ambiente cálido y relajado. Cuando introduces cambios en la manera de educar, al principio los niños reaccionan con incertidumbre: “¿Qué significa que mi madre/padre ahora están calmados y no me gritan?” Dales tiempo, necesitan acostumbrarse a esta nueva forma de comunicarse.

8º No te contradigas con tu pareja: Los niños tienen que saber que la filosofía y la escala de valores parten de los dos y que los dos vais a una. Si no, estarán chantajeando a uno y a otro, fomentando el engaño para conseguir lo que quieren. Terminarás por tener muchas discusiones con tu pareja por eso. No te descalifiques, ni ridiculices, ni contradigas delante de ellos. Todo aquello en lo que no estéis de acuerdo, habladlo en la intimidad y negociarlo.

9º Nunca levantes los castigos: Es preferible aplazarlo, pero que sea efectivo y lo cumpla, que imponer uno muy duro fruto de la ira y que luego deshará convirtiéndose en alguien a quien se puede chantajear. Dígale: “Esto merece un castigo, ya te diré qué va a pasar”.

10º Mejor que el castigo, el refuerzo: Significa prestar atención a lo que hace bien, cualquier cambio, y decírselo. Si continuamente centras la atención en lo que hace mal y le corriges y se enfada, tu hijo aprenderá que ésta es la manera de llamar su atención. Todo lo que se refuerza, se repite. Al niño le gusta que sus padres estén orgullosos de él, pero tienes que decirles de qué te sientes orgulloso, porque él no lo va a adivinar.

Recuerda lo más importante: hasta la adolescencia, no hay figuras más importantes que los padres. Si tratas de educar en una dirección, pero te comportas en otra, será inútil. Los hijos copian, son esponjas. Educar con acciones tiene mucho más impacto que con palabras.